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Con el objetivo de cuidar el medioambiente y de garantizar el desarrollo sostenible, en los últimos años han surgido nuevos proyectos relacionados con la gestión de los biorresiduos orgánicos que se han convertido en verdaderos ejemplos de lo que es el emprendimiento ambiental.

Diego Amores, fundador de Entomo AgroIndustrial, es uno de esos emprendedores que quieren realmente contribuir con el planeta, encontrando, en este caso, nuevas fuentes de proteína animal de alta calidad y otras materias primas de alto valor añadido como el quitosano.

Desde CAPSA Vida hemos podido hablar con él y esto es lo que nos ha dicho sobre su gran proyecto.

Entomo AgroIndustrial, ejemplo de emprendimiento ambiental

1.- Entomo AgroIndustrial es un proyecto joven que comenzó su andadura en 2016. ¿Qué habéis conseguido en apenas cinco años?

Durante estos últimos cinco años hemos sido capaces de desarrollar una tecnología que ya está lista para su escalado e industrialización. Ese ha sido el foco, por eso hemos puesto mucha energía y recursos en dar forma a una tecnología modulable, escalable y deslocalizada; es decir, somos capaces de poner en marcha una planta de producción de cualquier tamaño, en cualquier parte del mundo, con garantías de éxito.

2.- ¿Cómo surge la idea de poner en marcha Entomo AgroIndustrial? ¿De dónde viene ese interés por la cría de insectos y su utilidad en el tratamiento y gestión de los residuos orgánicos?

Allá por el 2013 la FAO, en colaboración con la Universidad de Wageningen, publicó ‘Edible insects: Future prospects for food and feed security’, un texto que estudié en profundidad y a partir del cual he ido creando nuestro modelo de negocio, con la ayuda de Juan Cortes y Alejandro Torres, socios y expertos en la cría de insectos.

3.- Más concretamente en torno a la mosca negra soldado, vuestro producto estrella. ¿Qué la hace única?

En la mosca soldado negra se dan todas las características necesarias para que la producción de un insecto se pueda industrializar: ciclo de vida corto, alta capacidad de conversión del biorresiduo y un apetito voraz por todo tipo de materias orgánicas, desde bagazo de cerveza, verduras y hortalizas, hasta cereales o lodos de depuración de agua.

4.- ¿En qué os diferenciáis del resto de empresas/tecnologías que tienen como objetivo el tratamiento de los residuos orgánicos?

La principal diferencia con el resto de las empresas del sector es que Entomo AgroIndustrial es una empresa de servicios, mientras que el resto son productores primarios de insectos. Nuestra misión es la del desarrollo y comercialización de proyectos industriales de producción de insectos adaptados a las necesidades de cada cliente, y esta misión, clara y definida, abarca desde el diseño de una planta industrial hasta la comercialización de los productos finales generados.

Otra de las fortalezas que tenemos, frente a otras alternativas tecnológicas para el mismo fin, es la gestión y valorización del biorresiduo orgánico. Actualmente la mayoría de las tecnologías que nos encontramos en el mercado tratan únicamente de eliminar o reducir las grandes cantidades de biorresdiuos que se generan. En cambio, la bioconversión con insectos permite valorizar y extraer los compuestos de interés contenidos en la materia orgánica. Además, en nuestro caso, el proceso no genera residuos secundarios; es decir, todo lo que entra en el proceso sale del mismo como materia prima comercializable. Somos una tecnología de residuo 0.

Transformar residuos en compuestos de alto valor añadido de forma sostenible

5.- ¿Es posible convertir un residuo en recurso?

Sin duda. La naturaleza se basa precisamente en esta misma idea. En Entomo AgroIndustrial lo que hemos conseguido ha sido industrializar un proceso que se da en la naturaleza. Transformamos biorresiduos a través de un insecto, compuesto principalmente por proteína, grasa y quitina, obteniendo de forma paralela fertilizante.

6.- ¿Qué productos obtenéis de vuestro proceso tecnológico? ¿En qué sectores se puede aplicar?

Como decía, las materias primas principales que podemos obtener a partir de la larva de mosca soldado negra son: proteínas, grasas y quitina. En Entomo AgroIndustiral estamos trabajando en aumentar el valor añadido de esas materias primas, desarrollando hidrolizados de proteínas, purificando la grasa para obtener ácido láurico o mejorando la producción de quitosano para aumentar su calidad, entre otras cosas. Todo esto nos permite, por un lado, aumentar la rentabilidad y, por otro lado, acceder a mercados como el farmacéutico.

7.- ¿Qué papel va a jugar la sostenibilidad en el desarrollo del sector agroalimentario?

La producción industrial de insectos permite que biorresiduos a los que tradicionalmente se les aplicaba tecnologías para su eliminación, ahora se les aplique una tecnología para su valorización. En otras palabras, creamos valor y reducimos el impacto ambiental de la eliminación o disposición en vertedero de esos biorresiduos.

8.- ¿Crees que el sector agroalimentario en nuestro país está comprometido con el medioambiente?

Sin duda, y cada vez más, por diferentes motivos claro. Además de la concienciación propia de los gestores, la legislación europea y la concienciación del consumidor hacen que las empresas del sector se vean obligadas a incluir la sostenibilidad como un elemento más de su día a día.

9.- ¿Cuáles son vuestros principales objetivos? ¿En qué proyectos estáis trabajando ahora mismo?

Ya hemos probado nuestra tecnología ampliamente para varios tipos de biorresiduos orgánicos. Ahora estamos trabajando en las primeras referencias industriales y estamos captando inversión para hacer crecer la compañía. Queremos crecer en capacidad técnica para desarrollar soluciones industriales a nuestros clientes y en capacidad comercial para la venta en los canales especializados de las materias primas que obtenemos como resultado del proceso. Hay un camino por delante realmente interesante.

En estos momentos, además de los proyectos privados, trabajamos en 3 proyectos europeos H2020, que nos permitirán llevar la tecnología a Sudamérica y a la cuenca mediterránea. El futuro pasa por construir nuestro primer piloto en el sudeste asiático.

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